#FamiliesBelongTogether

Bajo la etiqueta #FamiliesBelongTogether se agrupa en redes sociales la indignación de la sociedad estadounidense ante una administración que está dividiendo familias y criminalizando a migrantes.

Estas separaciones están sucediendo en todas partes: en las fronteras, iglesias, escuelas y lugares de trabajo. Los niños pequeños son arrancados de los brazos de sus madres, mientras buscan protección en la frontera. Familias que vienen de un viaje traumático y que huyen de la violencia generalizada en sus países de origen.

Un sistema sobrecargado ahora está siendo bombardeado ya que cientos de niños fueron enviados a centros sin una buena razón. Algunos siguen separados de sus familias.

Madres y padres que han vivido en el país durante décadas se ven obligados a decidir si deben dejar a sus hijos estadounidenses al cuidado de otros para un futuro más seguro y brillante o llevarlos con ellos para enfrentar una posible sentencia de muerte en un país ahora extraño para ellos.

Los niños tienen que crecer rápido a medida que ICE les arrebata sus madres y padres. Es una crisis estadounidense que ocurre frente a nosotros, donde los niños, desde los más pequeños en la frontera hasta los «Dreamers» que pierden DACA y los hijos de padres inmigrantes de origen estadounidense, se han convertido en víctimas en la «América» de Trump.

Desde la frontera hasta nuestros vecindarios, no sólo debemos preguntar «¿dónde están los niños?», Sino también cómo nosotros, como nación, nos levantamos contra un gobierno que desarticula familias por la fuerza, criminaliza migrantes y viola derechos humanos.

Por estas razones marchamos.

Riesgos de la Sociología Pública

En la entrada anterior les había dejado algunos apuntes sobre el modelo propuesto por Michael Burawoy acerca de la práctica sociológica. Decíamos que el principio fundamental de su modelo es que la disciplina sociológica es un sistema interdependiente. Cada parte hace una contribución única a la productividad y creatividad del conjunto.

En esta entrada compartiremos, lo que según nuestro punto de vista, son las interrelaciones y los riesgos que plantea una diferenciación funcional de la división del trabajo sociológico del modelo de Burawoy.

Las relaciones entre los cuatro tipos de conocimiento (público, práctico, profesional, critico) sociológico son:

  1. Interdependientes y antagonistas: por ejemplo la sociología crítica se define a sí  misma por su oposición con la sociología profesional.  Ésta a su vez es inseparable de la sociología práctica. “Cada cuadrante impone su propio discurso y sus propias dinámicas de la práctica sociológica, al mismo tiempo la práctica sociológica en cada cuadrante se vincula a las prácticas en otros cuadrantes” (Von Holdt, 2013).
  2. Cada cuadrante del modelo propuesto por Burawoy posee dos dimensiones: 1.- las dinámicas internas de cada cuadrante de sociología. 2.- las relaciones entre las prácticas interconectadas entre cuadrantes diferentes.
  3. Pueden combinarse en una sola persona o carrera:  por ejemplo,  la actividad central de la sociología pública (el compromiso entre los sociólogos y sus públicos ) podría constar de distintas momentos profesionales, críticos y políticos. Esta actividad central de la sociología pública es la inspiración de la actividad sociológica, sin embargo son necesarias todas las otras sociologías. Tomemos el caso del sociólogo público colombiano César Rodríguez-Garavito, quien trabaja con organizaciones de derechos humanos para promover leyes internacionales que den algún tipo de protección a las comunidades indígenas desplazadas por el conflicto interno colombiano. Los diversos actores que intervienen en ese conflicto llevan a Rodríguez-Garavito que tenga que teorizar la intersección de la democracia liberal y la violencia no regulada.  Porque se encuentra con la necesidad de comprender la complejidad desde la intervención,  la necesidad de desarrollar una sociología crítica como profesional, así como defender los intereses de los desplazadas sobre todo en el terreno legal.
  4. Se articulan en configuraciones de dominación específicas nacionales y globales. Las relaciones entre estos cuatro tipos de conocimiento traen dilemas internos a la sociología. Estos dilemas se deben a la participación de la sociología pública en un mundo,  más allá del académico, que comprende a la sociedad, esfera pública y estado.

Los Riesgos de la Sociología Pública

El ejercicio de la Sociología Pública significa un compromiso moral y político. Es la actividad profesional que implica un proyecto políticamente comprometido, que exige resolución, esfuerzo y además cierto riesgo profesional. Los riesgos están relacionados con el hecho que el desarrollo de la sociología pública supone entrar “en un universo discursivo formado por redes de medios de comunicación globalizados y dominados por agrupaciones corporativas” (Stacey, 2008) o por la intervención de algunas instituciones del Estado.

Esto ya ha sido previsto por Burawoy ya que para él la sociología pública es dialógica precisamente porque toma en cuenta en sus escritos e investigaciones la posición de la audiencia pública. Lo que significa escuchar sus voces, reconociendo y aceptando los términos y convenciones de los debates públicos proporcionando un marco para continuar con la conversación.

Ampliar el público al cual los sociólogos se dirigen de un público académico a uno extra-académico, significa que en algunos casos los sociólogos pueden verse implicados en repetir algunas representaciones de ciertos descubrimientos de la ciencias sociales que a menudo se basan en afirmaciones estadísticas engañosas. En segundo lugar, cuando los sociólogos logran dirigirse a públicos amplios y expresar discursos sociológicos críticos se corre el riesgo de reforzar ciertos marcos epistemológicos contrarios a una postura sociológica crítica. Por consiguiente, siguiendo a Stacey (2008) “el ejercicio de la sociología pública, con independencia de la meta que uno persigue, acaba por reforzar la epistemología positivista”.

A pesar de estos riesgos Judith Stacey  considera que vale la pena el ejercicio de la sociología pública por los beneficios para la sociedad y para la ciencia sociológica en general.

Bibliografía

  • STACEY, JUDITH. (2008). Algunas advertencias sobre la práctica de la sociología feminista en la escena pública. EMPIRIA. Revista de Metodología de las Ciencias Sociales, (15) 19-36. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=297124045001.
  • VON HOLDT, KARL (2013) De la Sociología Pública a la Sociología Crítica y de vuelta: los ciclos del activismo sociológico.

Sociología Pública: algunos apuntes.

Los textos que se generan en la comunidad sociológica como resultado de debates, investigaciones, docencia, etc, y que por tanto, son parte de la esfera académica pueden ser capaces de generar debates y transformaciones en la esfera pública, y de llevar a la disciplina sociológica a un mayor compromiso no solo con la esfera académica sino también con la esfera pública. Por esfera de lo público entendemos siguiendo a Habermas (1973 p. 123). un campo de la vida social en el que se forma la opinión pública. La comunicación en la esfera de lo público necesita de medios de transmisión tales como: periódicos, revistas, radio y televisión. Esta esfera de lo público se constituye como una esfera mediadora entre sociedad y Estado, en la que se forma la opinión pública.

La capacidad de la sociología para generar debates y buscar transformaciones en la esfera pública, requiere que la sociología avance en un mayor compromiso con la vida pública con el fin de ayudar con la creación de la imaginación sociológica en la sociedad. (Furedi, 2011, p.179.) Wright Mills (1959) en su escrito clásico considera que a través de esta imaginación los individuos pueden “comprender el escenario histórico de una forma más amplia en cuanto a su significado para su mundo interior y para la trayectoria de su vida exterior”. La gente comprende cómo su biografía individual está ligada a otras personas. Esto es que la imaginación sociológica puede influir en diferentes públicos para adquirir una comprensión de la dimensión histórica y social de su experiencia.

Para poder dirigirse a un público más amplio es necesario que la sociología se desarrolle a través de la participación pública y que no descarte ningún testimonio a priori. Esto no significa el aceptar de forma acrítica sus opiniones, sino más bien respetar sus conocimientos provenientes del sentido común, cuestionarlos y entrar en un diálogo abierto con él.

Ahora bien, la sociología pública no sólo debe entenderse como la sabiduría sociológica accesible al público, sino como una práctica de formación de conocimiento, que puede tener grandes implicaciones para el desarrollo de la disciplina. (Von Holdt, 2003) Estas implicaciones vienen dadas por la construcción del trabajo sociológico dialógicamente. Basándose en la noción de Habermas de acción comunicativa, Burawoy (2005, p. 204). caracteriza a la sociología pública como dialógica: “la sociología pública…entabla una relación dialógica entre el sociólogo y el público en la que cada parte pone su agenda sobre la mesa y trata de ajustarla a la del otro…. la discusión suele implicar valores o metas que no son compartidos automáticamente”.

Lo que se busca es un diálogo, un proceso de educación mutuo. Las relaciones dialógicas que se dan en un acto comunicativo pueden ser vistas a través del siguiente ejemplo:

“En el año 2004 se celebró una jornada de los Programas Marco de Investigación Europea, un profesor de alto nivel académico y científico, explicaba su concepto de mestizaje: “Como resultado de la inmigración árabe en Francia, emergen identidades mestizas,personas que son 50% francesas y 50% argelinas”. Una mujer sin ninguna posición académica intervino: “No soy 50% francesa y 50% gitana, soy 100% francesa, tengo los mismos derechos y obligaciones que toda persona francesa y también soy 100% gitana”. El profesor le respondió dialógicamente: “nunca hemos considerado ese argumento, tenemos que replantearnos nuestro concepto de mestizaje”. (Soler & Flecha, 2010, p. ).

La apuesta por el diálogo tiene que ver con intentar ampliar la comunidad, dar cabida al mayor número de voces sobre un asunto determinado. De esta forma, la epistemología de una ciencia dialógica tiene que ver con “una apertura democrática en lo ético”. (Seoane, 2011: 142).

La sociología pública es dialógica porque “pone a la sociología en conversación con los públicos a la vez que trata investiga cómo se produce esa conversación. Esto supone una doble conversación”. (Burawoy, 2005, p. 204). Este tipo de actividad sociológica, Burawoy la divide en dos formas contrastantes: sociología pública tradicional y orgánica. La primera es más impersonal en el sentido que los públicos que se abordan son generalmente invisibles y pasivos porque no constituyen ninguna asociación o movimiento organizado. Con esto se refiere a la participación de sociólogos que escriben en las páginas de opinión de periódicos nacionales sobre asuntos de importancia pública. En este tipo de actividad, el sociólogo puede instigar debates entre los públicos, aunque no necesariamente quiera participar en ellos. Es una conversación artificial que tiende a un monólogo entre los expertos. Este tipo de sociología tiene una importancia en las sociedades actuales cuyos conceptos provenientes de la disciplina son asimilados en el discurso cotidiano de las personas. En Venezuela conceptos como “sociedad anómica” o “anomia” son utilizados con cierta frecuencia para expresar las inquietudes que se viven a diario en el país.

Robert Castel afirma sobre la mediatización del conocimiento sociológico: “Un trabajo riguroso de investigación contribuye a alimentar el debate público, así fuere al precio de las simplificaciones, y hasta las deformaciones … No porque pretenda cambiar el mundo. Pero tal vez de ese modo pueda dar algunos elementos para interpretarlo”. (Castel, 2006, p. 92).

Burawoy está mucho más interesado en el segundo tipo de sociología la orgánica, porque implica un compromiso sostenido y profundo, y una identificación de los sociólogos con los valores y objetivos de los públicos seleccionados  (Nichols, 2011, p.37). Esto es, sociólogos que trabajan en estrecha conexión con públicos. En palabras de Burawoy (2005):

“la mayoría de la sociología pública es de tipo orgánico- sociólogos que trabajan con movimientos laborales, con asociaciones vecinales, con comunidades de fe, con grupos a favor de los derechos de los inmigrantes, con organizaciones de derechos humanos….El reconocimiento de la sociología pública debe extenderse al tipo orgánico que suele mantenerse invisible, privado y separado de nuestras vidas profesionales…dar validez a este tipo de conexiones orgánicas es parte de nuestra vida sociológica”. (p. 204).

La sociología pública requiere el compromiso en campos de poder que están caracterizados por la dominación y la subordinación. Esto implica que el sociólogo debe tener su compromiso con los dominados, no sólo como activista social sino también trayendo consigo al campo, a la práctica sus conocimientos sociológicos. (Von Holdt, 2013) En este tipo de sociología se produce un diálogo entre el sociólogo y los públicos, a la vez que un proceso de mutua educación. Esta participación de los sociólogos ha logrado contribuir a alimentar el debate, consiguiendo impacto en la opinión pública, tanto en la forma de cómo se ve el mundo y cómo se actúa en consecuencia. (Unesco, 2012, p. )

El líder de la sociología pública tradicional C. Wrigth Mills (1959)  recordaba que para los padres de la disciplina, la empresa académica y moral eran inseparables. Sin embargo, a diferencia del trabajo de los tiempos anteriores a la revolución académica hoy la sociología trabaja desde otro punto de vista, esto es desde la división del trabajo sociológico propuesta por Burawoy (2005, p.205).

La práctica sociológica se divide en cuatro formas estrechamente relacionadas: práctica, profesional, pública y crítica, siendo la profesional la base del modelo. En palabras de Burawoy (2005, p.204.):  “La sociología pública es parte de una división más amplia del trabajo sociológico que también incluye a la sociología práctica, a la sociología profesional y a la sociología crítica.” Esto implica una cuádruple división del trabajo sociológico, con sus funciones, interrelaciones y patologías. La división del trabajo sociológico en cuatro tipos de conocimiento diferentes, no sólo plantea una diferenciación funcional de la sociología sino también cuatro perspectivas diferentes. Esta división surge de la articulación de dos dimensiones: el conocimiento sociológico que se genera y a quién va dirigido ese conocimiento.

Cuadro 1. División del trabajo sociológico

Audiencia Académica Audiencia Extra-académica
Conocimiento Instrumental PROFESIONAL PRÁCTICA
Conocimiento Reflexivo CRÍTICA PÚBLICA

Fuente: Burawoy, M. (2005) Por una sociología pública en Política y Sociedad Vol. 42 Núm. 1: 206.

Tal como lo plantea el cuadro la sociología profesional genera un conocimiento instrumental que va dirigido a una audiencia académica. No puede existir ni sociología práctica, ni pública sin una sociología profesional que es la que  “suministra los métodos adecuados y ya experimentados, los cuerpos de conocimiento acumulados, las orientaciones necesarias y los marcos conceptuales”. “La sociología profesional provee tanto de legitimidad como de expertos a la sociología práctica y pública.” (Burawoy, 2005).

La sociología profesional puede tener como objeto de estudio los derechos humanos (por ejemplo: investigar cómo el igualitarismo o la tolerancia religiosa conceptos pertenecientes a los derechos humanos, se mantienen en diversas culturas). Sin embargo, para los otros tres tipos de sociología los derechos humanos son más que un objeto de estudio, porque contribuyen de forma independiente al debate sociológico, como principios que deben ser defendidos y políticas que deben ser implementadas.

La sociología profesional tiene en su núcleo la creación, elaboración y degeneración de diversos programas de investigación. Debido a su tamaño permite una diferenciación funcional, que se muestra a continuación:

Cuadro 2. Disección de la Sociología Profesional.

Profesional Práctica
Investigación realizada dentro de los programas de investigación que definen los supuestos, teorías, conceptos, cuestiones y enigmas. Defensa de la investigación sociológica, de los sujetos humanos, de la financiación así como organización de sesiones informativas en los congresos.
Crítica Pública
Los debates críticos de la disciplina dentro y entre los programas de investigación. Interés por la imagen pública de la sociología, presentación de los resultados de forma accesible, enseñanza básica de la sociología y escritura de los libros de texto.

Fuente: Burawoy (2005) Por una sociología pública en Política y Sociedad Vol. 42 Núm. 1: 207.

El segundo tipo de sociología, la política también genera un conocimiento instrumental pero está al servicio de una meta o fin. La sociología crítica, como su nombre lo dice, se encarga de generar una crítica permanente a las formas de  conocimiento que genera la sociología profesional. Le plantea preguntas a la sociología profesional, principalmente dos: ¿Sociología para quien? ¿Sociología para qué?. Actúa como “la conciencia de la sociología profesional”, por esto genera un conocimiento reflexivo y va dirigido a una audiencia académica. Se encarga de examinar los fundamentos de los programas de investigación de la sociología profesional, tanto explícitos como implícitos, tanto normativos como descriptivos. La sociología pública es análoga a la sociología crítica porque ambas generan un conocimiento reflexivo, es decir estan preocupadas por cuestiones de valor, con la diferencia que la sociología pública  tiene una orientación hacia afuera, hacia una amplia gama de grupos que constituyen las sociedades civiles contemporáneas. (Jeffries, 2011)

A través de las preguntas básicas, la sociología crítica provee las claves para fijar las relaciones entre los cuatro tipos de trabajos sociológicos.  En muchos casos desde cada categoría en la que se trabaje se tiende a estereotipar, esencializar y homogeneizar a los otros tipos de conocimiento. Así por ejemplo, desde la sociología práctica se ataca a sociología crítica por politizar y desacreditar a la disciplina. Por tanto el plantearnos para quién y para qué es la producción del conocimiento nos permitirá comprender la complejidad de cada tipo, nos dará una imagen más matizada de cada uno y nos “permitirá aprender sobre las tensiones a las que conduce su respuesta en cada tipo de conocimiento” (Burawoy, 2005).   

Las claves son: ¿sociología para quién? ¿Nos dirigimos a una audiencia académica o a una extra-académica? Es necesario defender el compromiso con las audiencias extra-académicas, sirviendo a los clientes o hablando para los públicos. La segunda es ¿sociología para qué? Define dos tipos de conocimiento, el conocimiento instrumental que es para resolver los enigmas de la sociología profesional o la resolución de problemas de la sociología política. El otro tipo de conocimiento es el reflexivo, que es un diálogo sobre los fines, e interroga el valor de las premisas de la sociedad así como también de nuestra profesión. (Burawoy, 2005).

La disciplina sociológica es un sistema interdependiente. Cada parte hace una contribución única a la productividad y creatividad del conjunto. Este es el principio fundamental del modelo creado por Michael Burawoy. (Jeffries, 2011)

Bibliografía:

El poder de la poesía

Caminando por New York visité la librería McNally Jackson Books, la cual cuenta con libros en diversos idiomas, dos estantes de libros en español con autores como: Ricardo Piglia, Leonardo Padrón, Roberto Bolaño, entre otros.

Pero la idea de escribir este post, no es para comentarle sobre la librería que ya conseguirán bastante en internet, sino para contarles mi experiencia ante tantos libros interesantes y a la vez desconocidos.

En principio emocionada porque desde hace tiempo que quería visitarla, ya que había leído que contaban con una buena selección de libros en español.

Después sentí un poco de frustración al ver tantos libros y novelas con muy buena calificación en Goodreads y no poder comprarlos porque al final, ya sabía que no iba a entender nada.

Después de varias vueltas y ya a punto de irme, conseguí un pequeño libro de poesía contemporánea publicado en Enero 2017, con poemas de Hieu Minh Nguyen, Alicia Ostriker, Carl Phillips, Tommy Pico, entre otros.  Pensé que sería buena idea comprarlo para practicar mis lecturas en inglés.  Así hice y comencé a leerlo.

Para mi sorpresa he sentido el mismo consuelo que me proporciona la poesía en español.  Me he refugiado en ella, dándome calor en medio del frío helado de la ciudad. Me acorta los viajes en el tren.

Me ha reencontrado con la poesía en mi idioma, recordándome  mis días de estudiante en Caracas, con la profesora Virginia Aponte, quien nos daba total libertad para reflexionar sobre la poesía y su poder.  Gracias a ella conocí a María Zambrano, Octavio Paz y a Armando Rojas Guardia.

Y me demostró que la razón práctica por la que compre este libro, (que era practicar la lectura en inglés) no era la más importante.

¿Cómo es posible que la poesía, aun siendo en un idioma casi incomprensible para mi, logre tanto? Quizás porque se queda en el camino de los fantasmas, de las apariencias, de los sentimientos y el dolor, celebra lo efímero y se aleja de la razón, diría María Zambrano en su escrito Filosofía y Poesía.

Así que he sentido que en este nuevo camino donde todo es tan extraño, tan difícil de conocer, de asimilar, de aprehender, hay una cosa que no lo es:

La poesía, este es su poder.