Movilidad Humana y Situaciones Irregulares

Recientemente visité una exposición en el Moma, sobre desplazamiento y refugio: Insecurities: Tracing Displacement and Shelter.  Más allá de la importancia que tiene a nivel estético la arquitectura y su representación para el refugio de personas en situaciones vulnerables, me pareció una gran oportunidad para acercar el tema a las miles de personas que visitan el Museo, sobre todo en el país que es el principal destino de migrantes internacionales a nivel mundial.

En el centro de la sala se encuentra una carpa para refugiados. No pude evitar imaginarme la vida allí adentro, las fotos de Calais me entristecieron y me mostraron la otra Francia, los alambres con puas de metal me recordaron los cortes las personas intentando cruzarlos. Aquí se pueden ver algunas imágenes de la exposición.

Según el último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se calcula que Estados Unidos contaba para el año 2015 con cerca de 47 millones de migrantes.

La violencia generalizada ha contribuido a que las personas huyan de sus países en búsqueda de seguridad. El aumento de la migración de mujeres y niños no acompañados, así como de personas LGBTI es de suma preocupación por la especial vulnerabilidad a la que están expuestos por su condición.

Ante estos desafíos la Comisión Interamericana insta a los Estados de la Región a abordar la migración forzada desde un enfoque de derechos humanos que responda de manera efectiva a las crisis humanitarias que genera la migración forzada y en concordancia con los estándares internacionales fijados en materia de derechos humanos para la protección de los migrantes, solicitantes de asilo, refugiados, víctimas de trata de personas y desplazados internos.

Aquí el Informe “Derechos humanos de migrantes, refugiados, apátridas, víctimas de trata de personas y desplazados internos: Normas y Estándares del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”.

 

 

Llegó el Día de la Apelación

Eran las 10:20 am y yo caminaba apurada por la Plaza Bolívar del Silencio para llegar a la apelación a tiempo. Llegué a la Defensa Pública y allí le pregunté al encargado de la seguridad donde me quedaba el Tribunal 3ero. de Protección y me dijo: bajas una cuadra y doblas a la derecha, frente al Banco Provincial, no tiene pérdida,me dijo. Así hice, bajo el intenso sol capitalino, baje rápidamente y allí encontré el edificio. Un hombre alto me dijo que abriera el morral para revisarlo antes de pasar por el detector de metales. Así hice y entré en una cola para entregar la cédula. Me dijo la chica que subiera un piso, que allí se encontraba la Sala de Audiencia que buscaba. Al llegar me encontré con el recurrente, luchador y educador Carlos Trapani. Seguir leyendo